30 de noviembre de 2008

Destrucción




Hace un par de días, dos quizás tres, me senté a ojear el periódico como una mortal mas, para enterarme un poco de lo que sucedía en el extraño mundo que gira para hacer posible que mis días y noches existan, entonces encontré algo que me llamo muchísimo la atención, como lo es la terrible situación por la que la india esta pasando producto de ataques terroristas a hoteles, templos y otros lugares altamente concurridos.
Me impacto el hecho de que en un primer instante a pesar de darme lastima, la noticia no fue de gran sorpresa, quizás porque este mundo esta tan invadido de maldad que ya son pocas las cosas que pueden alarmar mi conciencia y ablandar mi corazón.
Leí un poco mas, y al llegar a una cantidad aproximada de 125 mi cabeza reacciono… recordé muchas de mis luchas, de mis discusiones pasionales, donde defendía a capa y espada la vida de hasta la mas sencilla e irrelevante persona para muchos; a mi mente también vinieron esos escasos pero altamentente dolorosos momentos donde tuve la desdicha de perder a un familia o amigo por cosas del destino, el sufrimiento de la familia, el llanto de la madre, pareja, o hijos (de existir), el insoportable olor de flores congeladas que componen los arreglos que se envían al difunto, hasta saboree el amargo y caliente café de las funerarias… el dolor de la perdida invadió todos mis sentidos… fue una sensación extravagantemente indeseada y nefasta…
En ese momento me tome la molestia de releer la noticia, 125 muertes, hasta ahora, cosa que me alarmo aun mas… pues entonces son 125 familias que pasan por ese dolor, esa angustia, de ver partir a un ser querido, y mas en condiciones como estas, donde una creencia, una lucha de poderes y un artefacto explosivo, puede quitarle la vida sin impórtale a un ser vivo, que tenia el mismo derecho a vivir que las personas responsables de tal situación, el mismo derecho que el presidente, el papa, la reina Isabel y el mismo derecho que yo tengo, el principal y mas importante derecho universal, el derecho a la vida.
Espantoso fue la palabra que salio de mis labios al percatarme de ello, y tristeza fue la invitada de esta sesión de lectura semanal, porque eran 125 familias que estaban sintiendo penetrando en sus huesos el dolor de la muerte de un ser querido; también apareció la angustia, por todos aquellos que próximamente serian victimas irremediables de estas circunstancias al estar aun cautivas; pero sobre todo mi corazón sintió lastima, por aquellos responsables materiales e intelectuales de estos hechos, pues una ideología ha podido mas que la verdad que nos presenta nuestra alma, porque las creencias inculcadas de generación en generación, donde se invita a la intolerancia, odio, y “muerte al enemigo” es el reflejo de lo contrario a lo que creen que lograran, y porque sus vidas siempre estarán cargadas de esa culpa invisible de jugar a ser dios, porque aunque mueran, esa no es una mancha que se quita con agua y jabón.
Quizás son mis opiniones diferentes a las de esas personas, quizás este mensaje no transcienda mas lejos que este blog ni llegue a quienes en verdad deberían llegar, y quizás si improbablemente llegue para ellos no serán mas q tonterías occidentales, como suelen llamarlo, pero si se que si por lo menos una persona es tocada con estas palabras, y analiza la situación, puede verse identificada con ella, porque quizás no este en la india, ni es Pakistán, y tiene otro modo de pensar, pero recordemos que la historia siempre se repite en tiempos y lugares diferentes, solo que con actores y problemáticas un tanto cambiantes, pero la esencia es la misma, y ésta es que estamos alrededor de un mundo sangriento, que no respeta al prójimo, que no siente compasión, que se regocija leyendo en la prensa cuanta gente muere diariamente por diversas razones solo para tener un tema de conversación, que tiene una atracción morbosa por ver fotografías de gente muerta, y también, nos recuerda como a veces por una pasión infundada por aquellos que solo buscan un beneficio personal, somos capaces de enfrentarnos con nuestros semejantes, nuestros vecinos, amigos, colegas y con la humanidad entera si es necesario.
Es tiempo de abrir los ojos, de darse cuenta que el mundo se esta convirtiendo en un basurero de armas, rencor, creencias de diversa índole, caprichos de gobernantes, incredulidad, desprecio y frialdad, que vamos predicando a las nuevas generaciones, y que somos incapaces de tomar un momento y pensar el daño que nos hacemos nosotros mismos con estas conductas que terminan siendo autodestructivas y altamente contaminantes de nuestra frágil alma….Imaginémonos que tenemos millones de hijos y casi todos actúan de una u otra manera con esta orientación… la tristeza que sentiríamos seria tal que preferiríamos morir a ver como la destrucción moral, física y espiritual se termina de consolida

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